Las lavanderías autoservicio se han multiplicado por siete en el último año en zaragoza

En 2013 el Ayuntamiento de Zaragoza tramitó un total de 27 demandas de licencias de apertura de lavanderías autoservicio en la capital, 23 más que en 2012 cuando tan solo se tramitaron cuatro altas. Sin duda, como explican fuentes del Consistorio, este negocio se ha alzado como uno de los más demandados en la actualidad, desde que aparecieran los tres primeros locales en 2010. Tan solo en lo que va de 2014 ya se han tramitado nueve solicitudes más.

 

En medio de este panorama se abren dos frentes diferenciados, aunque relativamente abiertos a la convivencia: Las tintorerías y las lavanderías autoservicio. Por un lado, se encuentran estos nuevos negocios que aspiran a “sustituir las lavadoras de casa”. Así lo explica Ángela Segura, comercial de la cadena Colada Expres, primera en instaurarse en Zaragoza y dueña de una en el barrio de las Fuentes, en Compromiso de Caspe. “La primera abrió en 2011 y hoy ya tenemos 33 en Zaragoza provincia y cuatro en proceso de apertura”, asegura.

 

En su opinión, el mayor problema de este auge no reside en la competencia, puesto que “las tintorerías atienden a otro tipo de público, ahora deberían de especializarse”, sino en el exceso de demanda: “En nuestra cadena respetamos una distancia de 500 metros en línea recta entre tiendas, en cambio, en las Fuentes han abierto otras cuantro lavanderías autoservicio y hay dos más en proceso de apertura”, explica.

 

Sin embargo, este fenómeno de “amontonamiento” tiene un aspecto positivo, favorece la cultura del autoservicio en el sector. “Cuando abrimos no venía casi nadie a hacer la colada diaria, hoy ya representan el 60% del trabajo”, afirma Segura. Estos negocios, muchos de ellos adaptados con televisión, revistas y hasta wifi, aspiran a convertirse en lugares de encuentro vecinal, como explica Andrés Agustín, emprendedor que abrió hace nueve meses 'La lavandería del barrio' en el Coso. “He estado viviendo tres años en Venezuela y allí  existe la cultura de lavandería compartida en los edificios”, recuerda.

 

“Este negocio funcionará seguro, el problema es que ahora hay unexceso de oferta, pero todo el mundo es cliente potencial porque todos tienen algo que no pueden lavar en casa”, explica Andrés. En contra de la creencia generalizada de que se trata de un negocio fácil de gestionar, el zaragozano, que ha invertido unos 80.000 euros en su local ubicado en la Magdalena, afirma que conlleva mucho tiempo:“Esto no es poner cuatro lavadoras y venir solo a recaudar, hay que explicar el servicio y darlo a conocer”, asegura. “Yo no ambiciono que no haya lavadoras en casa sino a complementar. El mercado se encargará de poner a cada uno en su sitio”, concluye.

 

La otra cara de la moneda 
 

Son varios los factores que podrían haber fomentado el consumo de este nuevo servicio, la crisis, el auge del alquiler de pisos que no incluyen electrodomésticos, el respeto por el medio ambiente o el precio, ya que “está demostrado que es más barato que lavar en casa”, afirma Segura. “Te ahorras la luz, el detergente, el agua, el desgaste de la lavadora... y todo esto mientras te vas a tomar un café y lavando con el doble de capacidad que en casa”, añade.

 

Sin embargo, según las tintorerías tradicionales, no todo son ventajas:“Nosotros dedicamos tiempo a las prendas y eso repercute en el resultado final”, explica José María Tajada, gerente de Tintorería Los Alemanes, asentada en Zaragoza desde 1918. En su opinión, estos nuevos negocios sí suponen una cierta competencia, aunque no se dirigen exactamente a la misma clientela, que, en su caso, se mantiene fiel: “Se nota la crisis, tenemos el mismo número de clientes pero el consumo por persona ha descendido”, asegura.

 

Tatiana Blasco, dueña de la Tintorería Rosell, situada en la calle Don Jaime, opina del mismo modo. “Está claro que es competencia pero dirigida a un público diferente, con la crisis la gente mira más el dinero pero el servicio no tiene nada que ver”, explica. Estos nuevos negocios, en opinión de la zaragozana, están destinados a ropa de cama o prendas más voluminosas, pero, por ejemplo, “no pueden lavar en seco”. Uno de los sectores de público que más se ha resentido ha sido el de los turistas: “Antes venían más pero ahora se van a las autorservicio, no tanto por el precio como por la costumbre que sí que está extendida en otros países”.


 

Fuente: Heraldo.es

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